Yoyogi Park. Shibuya, Tokyo
Tengo un pie casi en el avión para volver a Tokyo y ahora por fin me pongo a contaros mi viaje anterior. Ya me vale, lo sé.
No sé por dónde empezar a contar para que esto no sea un post tostonazo, tendrá que ser por capítulos, me temo. Allá voy.
Una de las cosas que más me gusta hacer en mi vida diaria es observarlo todo, y cuando viajo más aún, pero la primera vez que estuve en Tokyo fue tan poco tiempo que no me dio tiempo a prestar atención a casi nada. Esta vez sí que he podido pasearme más, aunque de una manera distinta porque no era una turista normal sino que funcionaba como si estuviera viviendo allí, aunque mirando con ojos de extranjero en un país totalmente diferente al nuestro.
Nos regíamos por los horarios japoneses, comíamos a las 12:30 y asaltábamos los supermercados a la vuelta del trabajo, por que hay que hacer la compra casi a diario debido al poco espacio en casa para almacenar. Creo que España debe ser el único país del mundo con estos horarios que tenemos (y padecemos). Después aprovechábamos para dar una pequeña vuelta y al volver cenábamos como a las 21h, un horario más "nuestro".
Los primeros días, cuando me quedaba sola en casa, casi no salía, por miedo a perderme y no saber volver. Los letreros en inglés
Las estaciones de metro y alrededores son el lugar donde se concentra la actividad comercial más importante de cada zona, y de hecho hay centros comerciales “con de todo” dentro de las propias estaciones, con lo que llegas del trabajo, compras la cena, o lo que sea, y a casa. Digo la cena, porque, comer fuera de casa o comprar las comidas ya hechas es más barato que hacértela tú en casa, y a la hora de comer, se sale del trabajo menos de una hora y se comen unos noodles en un pis pás. Conclusión: las cocinas son microscópicas.
Panaderías que a las 14h están así, y a las 19h tienen cuatro panes. Arrasadas.
Por poner un ejemplo, el arroz, base fundamental de la dieta japonesa, es carísimo, sin embargo el sushi está tirado, sobre todo si lo comparamos con el que compramos aquí.Y no os hablo de la carne, porque cuando me dí cuenta de que los precios eran por 100g casi me da un yuyu.
Los medios de transporte no son baratos, pero ir en metro es casi obligatorio, yo no me atrevo pero muchos van en bicicleta, e incluso van pedaleando y mandando mensajes por el móvil, o si llueve, sujetando sin problemas el paraguas. Y que conste que no te esquivan, te mueves tú. Así que quedamos en que mejor el metro. Esta es mi tarjeta PASMO con la que además del metro puedes pagar el autobús, un café y hasta la compra!
Mi tarjeta PASMO y una postal, que no son fáciles de encontrar.
Parque Yoyogi, en Shibuya, donde está el Santuario Meiji
Y ahora a coger el ritmo y seguir contando más cosas.
Ciao!
