El Cuaderno de Pili

Cosas que le pasan a una madre de familia muy numerosa

21 de julio de 2014

Lecturas de verano.


Me encantaría decir que tengo un montón de libros nuevos en perspectiva para leer, pero la cruda verdad es que no es así. En realidad acumulo desde hace meses (y puede que alguno sume ya algún año) una pila de libros indecente en la mesilla de la noche que no baja y he tenido que trasladar por la altura que iba adquiriendo, a dos montones crecederos encima de la cómoda que tengo en mi habitación. A veces no crecen físicamente pero si en mi mente porque voy añadiendo libros que quiero comprar, y desde que tengo mini ipad y le instalé la aplicación de kindle, esos montones aumentan cibernéticamente: Aquí también tengo cola.

Creo que la lectura, de lo que sea porque me vale también Vogue, Telva o un recetario, es uno de esos placeres que me produce cero remordimiento llevar a cabo durante horas, y para las vacaciones es uno de los mejores planazos para una tarde cualquiera de domingo: sofá/hamaca/sillón en la terraza o jardín (si se tiene), una limonada fresquita o un buen té caliente, y negro sobre blanco entre las manos.
De mis lecturas, el último que he terminado ha sido “La vida empieza hoy”, de Douglas Kennedy. Lo leí rapidísimo porque la historia me atrapó desde el primer momento y consiguió que buscara el tiempo, o se lo restara al sueño, para poder leer. Con las últimas páginas me dieron las mil porque no lo podía soltar hasta que llegué al punto final.


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Otro libro que cayó en mis manos hace unas semanas, fue "La gente feliz lee y toma café", de Agnès Martin-Lugand, y me supo a poco. Me quedé con ganas de que la trama estuviera más desarrollada, porque creo que la historia se podía haber tratado con más profundidad.  Como lectura de verano no está mal.


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Esta vez, Anna Gavalda se me ha atragantado. No sé cómo ni por qué, “Billie” no ha conseguido que me quede por las noches con ganas de leer en vez de dormir. Le tendré que dar una segunda oportunidad. Ya veremos qué tal, de momento sigue en la mesita de noche.


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Ahora mismo alterno dos lecturas bien distintas, por un lado sigo con los libros de novela policíaca de  Camilla Läckberg con los que empecé el verano pasado, ahora voy por el tercero. Por el otro lado, tengo en proceso el de Cristina Mitre, “Mujeres que corren”, para atacar lo de salir a andarcorrer con un poco de cabeza y no sin ton ni son, que es como empezamos casi todos, yo la primera.




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Si además de leer también te gusta escribir, he visto que han convocado un concurso para escritores indies (no sé muy bien qué significa eso, la verdad) pero podéis leer las bases pinchando AQUÍ

Se admiten recomendaciones.

Ciao!

11 de julio de 2014

Para una tarde de Julio.



Se me acaba la escuela de verano, señoras y señores y tengo que ponerme ya mismo manos a la obra para hacer planes con los niños. Hace poco descubrí que aquí en Valencia tenemos un plan perfecto para niños: El museo de los soldaditos de plomo. ¿Quién no recuerda ese cuento? No sé si me apetece más a mí o a ellos ir a ver la mayor colección del mundo de soldaditos de plomo.


Bien, pues una tarde de la semana que viene, cuando haya bajado ya un poco el calor, quiero ir con los niños a ver el museo y como además está en el casco antiguo de la ciudad, aprovechar para dar una vuelta por el centro e irnos a merendar a algún sitio chulo, y ahora mismo no se me ocurre mejor sitio para ir que Starbucks, que acaban de sacar los frapuccino de yogur con dos sabores a elegir: banana y frutos rojos.

la foto
Los pilitos y sus frapuccinos

Son perfectos para las tardes calurosas de verano y como merienda de los niños puesto que están elaborados con una base de yogur de Danone. Para los adultos también por supuesto, pero también podemos optar por un café o mi adorado Chai Tea latte y un ratito de sofá con wifi, mientras saboreamos la merienda.

Creo que es un buen plan para empezar a hacer más planes.

Ciao!



3 de julio de 2014

Madrid.

 

Me gusta volver a Madrid, aunque siempre que he ido los últimos años ha sido en plan relámpago, lo que me frustra bastante porque no me da tiempo a hacer el trillón de cosas que me gustaría hacer, por no hablar de toda la gente a la que ni siquiera aviso de que voy porque no tengo tiempo de verlos a todos aunque me muera de ganas.

Fuimos a un concierto de Duncan Dhu, en el que faltó Diego Vasallo, pero teníamos que aprovechar que la fecha del concierto coincidía con que Juan estaba aquí. Yo ya había estado en el que dieron en Valencia en noviembre, y siempre está bien repetir con uno de mis grupos favoritos, aunque este en concreto dejó bastante que desear por el lugar, el sonido (sobre todo el sonido) y que faltara el 50% del grupo.

 

la foto

Lichtenstein, Blake, Warhol y Marilyn. Mi marcapáginas.

 

Al día siguiente aprovechamos para hacer algo de turisteo/paseo y algunas compras. Ya sabéis las necesidades que nos vamos creando en la red de redes y para no agobiarme al final opté por no hacerme ninguna lista de sitios a los que hubiera querido ir así que nos dedicamos a hacer lo que nos apetecía en ese momento. Fuimos a comer a “La Gabinoteca” recomendado por Ari Bradshaw, y después fuimos a visitar la exposición de “Los mitos del pop”, en el museo Thyssen. Compré allí mi marcapáginas de rigor (los colecciono) y de allí nos acercamos a Federica & Co. Me pasó algo curioso con este sitio, y es que no era para nada lo que yo me esperaba, no sé, me chocó un poco.

Lo mejor, por supuesto, vino por la noche, cuando, después de muchos años sin poder coincidir, tantos que no éramos capaces de recordar cuándo fue la última vez, nos reencontramos los 6 a cenar, como en los viejos tiempos. Como si no hubiera pasado ese tiempo en realidad, como si hubiéramos estado juntos la semana anterior hablando de nuestras cosas. Estupendos todos, por cierto. Los amigos. Que se repita a menudo. 

 

Ciao!

26 de junio de 2014

Un plan: ir de picnic.


Me encantan las cestas de picnic, ¿a quién no le gustan, aunque sólo sea para mirarlas, o para ponerlas de decoración por ejemplo porque sepas que no vas a irte de picnic jamás de los jamases por eso de que el espíritu campestre no es lo tuyo?

Siempre he querido tener una, desde pequeña que me iba al campo con mis padres y cogía la bici, metía el bocadillo en la cesta y me iba de excursión con mis hermanos. Ahora la verdad es que los niños y yo nos conformamos con poner un mantel en el césped (artificial) del jardín de casa y montar ahí el aperitivo algún fin de semana. Me imagino el momento de trasladar la cesta, los niños, la cesta con la comida y las bebidas, y montar todo el chiringuito y se me esfuman las ganas del picnic idílico para qué engañarnos.



Pero, bueno, siempre habrá alguien a quien le apetezca y no tenga que cargar con semejante intendencia y logística para mi casi medio batallón. Ahora que ya hace calor, (horrible, lo odio) y puede que aquí en Valencia ya se haya pasado el momento de cargar con la cesta e irte al campo o la montaña, pero ir a la playa a hacer una merienda-cena al atardecer (sí, nada de brunchear que estresa mucho si lo tiene que hacer uno mismo, así que brunchear mejor a la calle y que nos lo den hecho), y es una muy buena opción si te gusta la playa, por supuesto.

Se pueden organizar diferentes tipos de picnic: romántico, familiar, con el grupo de amigos,  sólo las amigas, un cumpleaños infantil o de adultos, más sofisticado o más mundano, en la playa, en la montaña, en el campo, en un parque o en una piscina, vamos que posibilidades hay múltiples y variadas. Por supuesto, que no falte el mantel de cuadros, que sino ¡no se puede decir que es un picnic!

Podemos hacerlo como el de toda la vida, con el tupper de la tortilla de patatas y el pollo rebozado y la nevera de ir a la playa, y entonces matar el momento picnic-glamouroso del bonitismo que últimamente se ve en todas partes, o irnos a algo más sofisticado y pineable, que cada uno que elija lo que más le guste. El caso es que yo había venido aquí a hablar de las cestas y de lo ideales que son,  porque algunas parece que estén sacadas directamente de Pinterest. Las hay de todos los colores, tamaños y precios, por supuesto, pero la elección es difícil, no sabría cual elegir, pero os pongo algunas que no me importaría tener.




 

 
Pinchando en cada imagen tendréis acceso a cada una de ellas y en esta web tienen más modelos, pero estos cuatro me chiflan!!

¿Alguien se anima a ir de picnic? 

Ciao!

9 de junio de 2014

Una tienda: María Lunarillos.


La semana pasada estuvimos de cumpleaños en casa. De repente me encontré de bruces con la fecha y no tenía nada pensado y mucho menos preparado. Entre las interminables fiestas tardías y la vuelta a la rutina que se nos hizo bastante cuesta arriba, y de sopetón el dichoso cambio de horarios escolares de junio y me ha pillado el toro.

Para evitar la catástrofe, te pones manos a la obra porque tiempo precisamente no te sobra y te escurres las neuronas a base de bien para ver qué haces y se te enciende la bombilla no sabes cómo y se te ocurre una sencilla idea para celebrar los 18 de mi hija mayor, que está para pocas fiestas ahora mismo por que tiene la selectividad ya mismo.

Lunes. Salí corriendo a una tienda de un pueblo cercano donde venden todo tipo de cacharrería de cocina que me gusta a mí, y fui directa a buscar los moldes que necesitaba, pero sólo tenían la mitad de lo que quería. Momento de pánico y cara de pavor. ¿Y ahora qué hago? No había mucho margen de maniobra, porque el cumple era el ¡¡miércoles!!

Antes, cuando no era tan fácil encontrar en tiendas físicas cosas curiosas de cocina, compraba mucho por internet, así que recurrí otra vez a la red de redes y fui directa a una nueva tienda que tenía ganas de probar y esta era la ocasión perfecta: María Lunarillos. Hice el pedido el lunes antes de las 17h. y llegó el martes a las 9:30 am. ¡Justo a tiempo para el cumple!

Igual ya la conocíais pero yo la descubrí hace relativamente poco, ya sabéis que vivo en mi mundo #madretaxi, pero por si acaso yo la recomiendo.
Este fue al final el resultado de tanto correr.


Bizcocho de 18 El cuaderno de Pili

Al final hice dos bizcochos, el 1 era sin gluten el 8 era con gluten. Pero los dos eran el típico bizcocho de naranja de la receta de TMX y que literalmente vuela cada vez que lo hago en casa.

Y lo mejor de todo fue la cara de sorpresa de Marga cuando la hicimos entrar a soplar sus 18 velas y cantarle cumpleaños feliz a pleno pulmón, con conexión a Tokio incluida.

Ciao!

30 de mayo de 2014

El libro del mes de Mayo.



Terminamos el mes de Mayo, Junio y sus tardes sin colegio ya está aquí (SOS!!!) y hoy estreno nueva sección (una de otras más que están por venir) en la que a final de mes os hablaré de un libro que, en principio, haya leído, y digo en principio porque el libro que recomiendo hoy no lo he leído aún.

A su autora la “conozco” de Twitter y porque además escribe un blog en el periódico El País del que ya os hablé en este post. Cecilia Jan ahora ha publicado “Las cosas que nadie te contó antes de tener hijos” y sólo por el título ya se hace uno una pequeña idea de lo que se va a encontrar detrás de esta portada. 




Pinchando en la imagen puedes comprarlo directamente en Amazon.

Acaba de salir del horno y sólo he podido leer el primer capítulo, y creo que las risas están aseguradas, lo malo es que aún tendré que esperar un poco para comprarlo porque la cola en la mesita de noche empieza a adquirir unas dimensiones en vertical casi de la altura de mi hijo de 5 años.

Podéis leer la entrada que la propia Cecilia escribió en su blog pinchando aquí, y al final del post podéis descargaros el primer capítulo. Y pinchando aquí podéis leer el divertido post que le dedica Gema Lendoiro en su blog de ABC al libro de Cecilia, de la que por cierto es agente literaria.

¡Espero que os guste la recomendación!

Ciao!

28 de mayo de 2014

Manual de uso de Instagram.



Instagram es, junto con Twitter, mi red social favorita, como ya pudisteis ver en los post con la etiqueta mi instagram en los que recomendaba algunos perfiles que me gustan. Creo que no estoy sola si digo que desde que me inicié en Instagram consideré que era el lugar perfecto para mostrar ese mundo de cosas y lugares bonitos que nos rodea en nuestro día a día, y por supuesto admirar fotos bonitas de otros, aunque en ocasiones en mi caso, abunde más lo cotidiano que una superfoto. El caso es que de un tiempo a esta parte estoy viendo que su uso está cambiando y no precisamente para mejor, y no refiero sólo al contenido de las fotos que se suben.


Ahora es más fácil seguir nuestros blogs favoritos por Instagram que ir al blog en cuestión a ver el post del día. Yo también he dejado de bloguear tanto como antes, excepto algunos blogs fijos y  que visito siempre desde el portátil, y sólo si veo algo interesante desde el perfil de Instagram, entonces voy al blog. Un fallo de IG es que no funcionen los enlaces, pero por otro lado, a Dios gracias que sea así y ahora veréis por qué.

Instagram es una red social que además propicia la comunicación y no sólo entre el que publica las fotos y sus seguidores, sino también entre los propios seguidores. Está bien que alguien pregunte y sea otro el que responda, aunque no estaría de más que fuera el dueño del perfil quien hiciera eso. Aunque en ocasiones se creen conversaciones más propias de whatsapp que de IG. Entiendo también que haya personas con miles de seguidores y cientos de comentarios, y que no puedan contestar uno a uno ni inmediatamente, pero también el dueño del perfil tiene que entender que el público instagramero también hay que cuidarlo, y esto va sobre todo por las marcas, que muchas veces ni siquiera contestan a las preguntas o dudas de sus seguidores, y eso que si son grandes deben tener un CM que les gestione el perfil, pero si es una marca pequeña ocurre lo mismo: cuida a tu seguidor-comprador. Y al seguidor-comprador, hay que pedirle que utilice también el sentido común para utilizar Instagram, que tampoco está de más.

Aunque luego hay una segunda parte y es que se está extendiendo cada vez como una mala plaga los comentarios (y esto lo digo como seguidora, porque a mí no me ha pasado)algunos como  “pásate por mi perfil, que vendo ….” o “sígueme y te sigo”, o “dale a like a mis fotos” y muchas marcas que se presentan por las buenas, y que estropean el espíritu instagramero.

Imagináos ahora todos esos comentarios llenos de enlaces. Sería la muerte. 

Y aunque ya sabemos todos que cada uno en su perfil hace y deshace lo que le da la gana,  tengo que incluir a esa gente que en ocasiones escribe en el pie de foto auténticas biblias, que creo que son totalmente innecesarias y fuera de lugar. No creo que ese sea el fin de Instagram, la verdad.

¿Qué es lo que más os gusta y lo que menos de IG?

Ciao!

26 de mayo de 2014

Un regalo muy útil



Qué difícil es hacer a veces un regalo que sea bonito y práctico a la vez, sobre todo práctico y que no se convierta en un “pongo” o que vaya a parar al trastero. Se me ha ocurrido proponer uno de esos que todos necesitamos en casa, y que sólo nos damos cuenta de que lo necesitamos como el comer, cuando es una urgencia: un costurero.
¿Y cómo podemos hacernos con un costurero chulo para regalar? Pues es bien fácil. Sólo necesitamos acercarnos a la mercería más cercana y si no tenemos ni idea de costura pedir consejo a la dependienta para que nos digan qué es lo básico que debemos tener en un costurero, pero vamos: agujas, dedal, carretes de hilos de diferentes colores, imperdibles, alfileres, un acerico (alfiletero), tijeritas, una cinta métrica, un huevo de madera, un descosedor, buscamos una caja bonita donde guardarlo todo, de madera, metálica o incluso personalizamos una, y ya tenemos un regalo redondo y superútil.
Caja metal La caja de costura marca Laroom, ilustración anna llenas www.laroom.com





Luego ya si queremos meternos en materia más compleja, podemos buscar un curso de costura, como este online de Chita Lou (pincha aquí) y una máquina de coser (que las hay baratitas) y ya sabemos a quién podemos pedirle que nos cosa el dobladillo de los pantalones.


¿Qué os parece el regalo?



Ciao!

8 de mayo de 2014

Decorando con mapas

 

Con esto de la mudanza, de buscar casa nueva, de mirar y remirar casas (hay cada cosa para alquilar que da miedito, señores, pero eso ya para otro post, si acaso), pues se me dispara un poco la vena deco, y mentalmente elimino tabiques, reubico puertas… ¿Alguna vez he contado que lo primero que quise ser fue arquitecta? Lo que hace tropezarte con una mala profesora de matemáticas…

El caso es que me ha dado por los mapas como elemento decorativo para cualquier estancia de la casa, mapas de los antiguos, del mundo, de un continente, cartográficos, cualquier tipo vale. Creo que  pueden dar mucho juego para llenar una pared y además me gusta el poder hacerlo de diferentes maneras, como poner varios cuadros con partes de un mismo mapa, o uno entero enmarcado o colgado de una barra como en el colegio.

 

"Express yourself!" #home #decor /// love the vintage maps and pops of bright color

 

¿Quién no recuerda esas clases de Geografía con el mapa de España colgado delante de la pizarra y repasando mientras cantábamos (en mi colegio al menos) los accidentes geográficos, ríos, afluentes, mares, montañas, y también los países, las provincias y sus capitales con el mapa político? Ahora tendría que volver a estudiarme el político porque han cambiado tanto las fronteras que ni se parece a lo que estudié en su día. ¿Dónde estarán ahora esos mapas, ya casi reliquias,  que la profesora mandaba enrollar a alguno de nosotros al terminar la clase y se guardaban en un armario o en un rincón dentro de su tubo?

 

Hoy en día los niños ya ni siquiera estudian los accidentes geográficos como lo hacíamos nosotros, pocos saben la diferencia entre un cabo y un golfo y ni de broma conocen todos los ríos ni las montañas de España. Por supuesto, ya no se usan esos mapas y ahora nuestros hijos tienen pizarras digitales y Google Maps. Aunque yo por ejemplo, soy de las que sigue comprando un mapa cada vez que visita una ciudad nueva, y me gusta marcar lo que he visitado y las rutas que he seguido. Costumbres que tiene una.

 

Globetrotter

 

Para mí, los mapas siguen teniendo un encanto especial, y podemos recuperarlos dándoles una nueva vida en nuestras casas, colgándolos en la pared, o también haciendo pequeñas manualidades como envolver regalos, forrar libretas, o hacer paquetitos para llenar con algo, banderines o sobres ya que su papel es más gordito que el normal y es muy resultón.

Aquí algunas ideas:

 

Here, off-the-shelf storage bins convey color, pattern, and travel inspiration with the help of old maps, matte-finish Mod Podge glue (which becomes transparent when dry), a paint brush, and a putty knife to smooth out bubbles.

 

 

k & j

 

wrapping with maps

 

Aquí sólo os he puesto una muestra de algunas imágenes e ideas de un montón más que podéis encontrar pinchando en mi panel de Pinterest.

 

Ciao!

1 de mayo de 2014

Intendencia del hogar.


Intendencia.
1. f. Dirección, cuidado y gobierno de algo.
2. f. Distrito a que se extiende la jurisdicción del intendente.
3. f. Empleo de intendente.
4. f. Casa u oficina del intendente.
5. f. Cuerpo de oficiales y tropa destinado al abastecimiento de las fuerzas militares y a la distribución de los campamentos o edificios en que se alojan.

Intendente, ta.
(Del lat. intendens, -entis, part. act. de intendĕre, dirigir, encaminar).
1. m. y f. Persona que desempeña el cargo de jefe superior económico.
MORF. U. t. la forma en m. para designar el f. Elena es intendente.
2. m. Jefe de fábrica u otra empresa explotada por cuenta del erario.
3. m. En el Ejército y en la Marina, jefe superior de los servicios de la Administración militar, cuya categoría jerárquica está asimilada a la de general de división o de brigada.
4. m. Arg. y Ur. Jefe del gobierno del municipio.
5. m. Ec. Autoridad provincial de Policía.
6. f. coloq. desus. Mujer del intendente.
Fuente: Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.

Todos somos intendentes, aunque haya cosas del cargo que nos repateen. A mí, en esta época del año, el consabido cambio de armario. Lo he contado por aquí y cientos de veces en Twitter porque echo pestes, y me desfogo allí, en 140 caracteres que en ese momento se convierten en mi psicólogo inmediato. Pero hay que hacerlo, qué remedio, aunque no se note que lo hayas hecho, que esa es otra de esas cosas que me joroban, que NADIE note lo que hay detrás, vamos como si las cosas se hicieran solas. En esas tareas que odio hacer de la intendencia de casa, puedo incluir también el descongelar el congelador. Lo dejo taaan para el final que me ha ocurrido más de una vez el no poder abrir algún cajón de la cantidad de hielo que hay. Para otros será planchar o hacer la compra, cada uno tenemos nuestra cruz en esto de la intendencia del hogar.

Este año me he propuesto, en parte obligada por las circunstancias, a hacer una limpieza profunda de ropa de otras temporadas, porque me he dado cuenta que la ropa que guardo de unas para que la hereden otras pues no está en condiciones de ser heredada, porque las modas cambian, los gustos varían un poco, y al final esa ropa siempre volvía a la caja esperando que llegara su momento.




Y ese momento ha llegado, básicamente, porque con una mudanza en perspectiva me niego a trasladar cajas de ropa que sé que se quedarán ahí sin abrir por los siglos de los siglos, así que toca limpieza de primavera pero de las buenas. De tirar sin piedad, de querer tener un contenedor en la puerta de casa para ahorrarme los mil viajes al contenedor de ropa, y de querer montar un “yard sale” en el garaje y encima sacarle provecho a la limpieza, cosa que no descarto, por cierto, porque la cosa no se quedará sólo en la ropa, sino que se hará extensiva a muchos enseres que hay y que se van acumulando con la excusa de tener espacio o porque hacen un papel, pero en el fondo no me acaban de cuadrar.

Luego está la parte de querer ser rica para poder cambiarlo todo, hasta las cacerolas,  pero tendré que seguir jugando a la lotería.

Vida nueva, nueva vida.

Ciao!