{cosas que le pasan a una madre de familia numerosa}

19 de febrero de 2010

Dándole vueltas a la melena...

Aunque ya comentaba ayer que soy de gustos un pelín aburridos en cuando a ropa, con el pelo no me pasa lo mismo. No me lo puedo teñir, estoy segura que ningún peluquero/a lo teñiría porque lo primero que me sueltan es "qué color de pelo más ideal tienes", así que con el cupo cubierto de optimisto por el color del pelo (qué es cosa de genes ya ves tú) llega la parte de meter la tijera. He de reconocer que como el pelo crece pues no me importa que corten y a veces hasta doy carta blanca para que me hagan lo que quieran que yo no tengo ganas de pensar, y claro alguna vez he salido escaldadita de la pelu, otras ya escaldada pues no doy carta blanca y me pongo pelín exigente, que si sólo las puntas y el escalado muy largo que no me gusta la primera capa en la coronilla. Y bueno, a tortas se aprende y tengo alguna que otra pelu está vetada por no hacerme caso cuando he ido en ese plan. Pero también soy un poco cabeza loca y a veces me gusta cambio de look total. Cuando tenía 18 años llevaba el pelo larguísimo, y un día después de destrozarme el brazo para alisarlo porque tenía una fiesta, decidí que me lo cortaba a lo garçon y lo hice. Iba monísima con una carita de niña... Lo peor vino después, cuando empezó a crecer y había que ir a recortar esas greñas que eran horribles, o cuando decidí que ya estaba bien y que ya me lo dejo largo, y entonces empezó el cachondeo con "las alas" de pelo que me salían por encima de las orejas y que no había forma de plegar, y la esclavitud del secador mañanero para controlar mi pelo, que encima ni es rizado ni es liso, y por las mañanas yo era un...no encuentro palabra para describirme.
Un poco más tarde se puso de moda el corte de Meg Ryan, y ahí si que lo tuve fácil, porque era lo mismo que llevaba yo y era cómodo, aunque también esclavo del secador.

En fin, que he pasado por todo con estos pelos, pero creo que aún no he encontrado el corte perfecto, ese que te favorece a rabiar y que encima es cómodo de peinar y no te tiene todas las mañanas con el cepillo en la mano para arreglarlo un poco, ese ideal "peinada y lista". He leído en este blog una nueva ¿técnica? o lo que sea. ¿Funcionará?

Mientras tanto seguiré pensando qué me hago la próxima vez que cruce el umbral de la peluquería...

Ciao! y buen fin de semana

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