Por fin el calorcito hace más acto de presencia y la lluvia ha pasado a un segundo plano y eso significa que me toca hacer el cambio de ropa en los armarios. Por si alguien no lo sabe es algo que ODIO hacer. Lo que más odio de hecho. Busca las cajas del año anterior y llévalas a cada habitación, hasta ahí bien pero luego ahí se quedan dando tumbos de la cama al suelo, luego encima de la mesa, y mientras tanto voy sacando lo que necesito. Y en el armario se junta todo invierno y verano, faltan perchas, falta armario, no hay hueco en los cajones donde te puedes encontrar tranquilamente un jersey de lana al lado de una camiseta de tirantes. Lo alargo en el tiempo con tal de no sacar del armario, meter en una caja y al revés. Pero si digo que esa operación la tenía que hacer con la ropa de 4 niñas, supongo que alguien me entenderá, ¿no? Me vale con que os compadezcáis de mí, un poco de compasión no me ayuda pero me reconforta. Qué excusa más tonta.
A las dos mayores les diseñé un armario para cada una, dividido en dos cuerpos para verano e invierno, que ahora mejor no miro porque me asusto. La adolescencia de mis hijas es horrorosa. Os lo digo yo. Pero a ellas ya no les hago el cambio de temporada. ¡Yupi! Ellas tampoco lo hacen pero, mira, me da igual. Sólo se lo hago a las pequeñas, que también son 2, pero a estas hay que rescatarles toda la ropa de sus hermanas mayores, andar probándoles, esto me gusta, esto no me gusta, cómo pude comprar esto. De paso hago limpieza. Y lo mismo con la ropa de invierno que voy a guardar, esto lo guardo, esto no. Así que esta operación a mí me resulta eterna y cansadísima.

A las dos mayores les diseñé un armario para cada una, dividido en dos cuerpos para verano e invierno, que ahora mejor no miro porque me asusto. La adolescencia de mis hijas es horrorosa. Os lo digo yo. Pero a ellas ya no les hago el cambio de temporada. ¡Yupi! Ellas tampoco lo hacen pero, mira, me da igual. Sólo se lo hago a las pequeñas, que también son 2, pero a estas hay que rescatarles toda la ropa de sus hermanas mayores, andar probándoles, esto me gusta, esto no me gusta, cómo pude comprar esto. De paso hago limpieza. Y lo mismo con la ropa de invierno que voy a guardar, esto lo guardo, esto no. Así que esta operación a mí me resulta eterna y cansadísima.
Este lado del armario es de Sofía. El de Marga
es igual pero al revés. Lo hicimos como pared de separación de las dos habitaciones.
es igual pero al revés. Lo hicimos como pared de separación de las dos habitaciones.
El pequeñajo de la casa como es el único chico lo estrena todo cada temporada, el muy majete. Una pasta en ropa, pero mira un cambio de armario menos. Y ahora ha empezado el cole ¡y lleva uniforme! Soy una defensora a ultranza de los uniformes en los coles, la de cabreos y quebraderos de cabeza que te ahorras.
Mi armario, uff, mi armario. Ahora no tengo. Hicimos obras y eliminé los que tenía, para hacer un mini vestidor en otro lugar de la habitación. Terminaron la obra hace casi 6 meses, pero el carpintero todavía no ha termiando el vestidor. También es verdad que yo he cambiado el diseño del armario como 1500 veces y al pobre lo llevaba loco. Así que ahora lo tengo TODO, lo mío y lo de mi maridín, colgado en burros y en dos cajoneras viejas que hacen equilibrios una encima de otra. Estoy deseando que llegue el día (ayer hablé con el carpintero y parece que la cosa estará el mes que viene) que pueda verlo todo colocadito. En lo único en que hago cambio de estación es el los zapatos y en los bolsos. Cuando tenga el armario montado tendré que plantearme seriamente si elimino ropa y si me desharé de unos pantalones de pana marrón chocolate que tienen 16 años y que eran mi medida. El día que vuelva a entrar en ellos no me lo creeré.
¿Te gusta hacer el cambio de temporada? ¿qué tarea de casa es la que menos te gusta?
Ciao!
