Últimamente estoy un poco perruna para cocinar y voy haciendo comidas y cenas que no necesiten ni mucho calentamiento de cabeza ni que esté delante de los fuegos todo el tiempo y pueda hacer otras cosas (porque la Thermomix está muy bien para ciertas cosas, pero en esta casa somos 7 y no todo lo puedo hacer ahí).
El otro día hice cocido que es uno de mis platos favoritos, y me dí cuenta de que la olla exprés de 8 litros se nos ha quedado pequeña. La que tengo ahora no es suficiente para hacer cocido para dos veces y siempre quedan restos de garbanzos, carne y patatas que no dan para repetir otro día todos. Hay gente que le encanta come “ropa vieja” con esos restos, pero aquí no es el caso.
Todo este rollo para contar que hice cous-cous con los restos del cocido. ¿Cómo? Pues rehogué un poquito los garbanzos, con la carne troceada, añadí unas pasas y aunque la pasta del cous-cous la hice como dicen las instrucciones, una vez mezclado todo puse un poco del caldo del cocido. Y si mi hija se lo comió y repitió, es que estaba bueno.
No hay foto (para no variar) pero se le puede añadir cualquier cosa, aunque para mí que no falten las pasas, que ese toque dulce me encanta.
Normalmente cuando nos da por querer comida marroquí vamos al restaurante Al Munia, en la C/ Bonaire, 18 de Valencia. Está todo buenísimo y está muy bien de precio.
Y la otra receta que os debía era la que me inventé del tartár de atún. De esta hay foto aunque un poco casera y feucha y sólo del proceso de preparación.
Lo primero de todo, si se compra el atún fresco en la pescadería, es congelarlo (cosa que no hice yo porque me lo quería comer, y mal). Ya sabéis el anisakis y demás.
Pasamos ya al día D ese en el que el atún lleva ya más de 24 horas congelado y lo hemos descongelado como toca y está ya listo para meterle el cuchillo.
Además de los trozos de atún, necesitamos un bote de picadillo de variantes en vinagre (el que más me gusta es el de Jupema, pero si no lo hay vale cualquiera), un aguacate y salsa de soja o salsa Perrins y mostaza inglesa (que pica un poco). En un bol poner la salsa de soja o Perrins, y una cucharadita de la mostaza, y remover hasta que sea homogénea. A todo esto, las cantidades pues según la cantidad de atún, claro. Yo lo hice a ojímetro, que suele ser mi culinaria manera de medir en la que luego toca ir corrigiendo.
Por otro lado cogemos un buen cuchillo, picamos a mini daditos el atún y el aguacate, lo mezclamos con los variantes, también a gusto del consumidor, tanto el tamaño del picado del atún como la cantidad de variantes.
Le añadimos la mezcla de la salsa, removemos todo para que llegue a todas partes, y dejamos reposar un rato para que se mezclen los sabores. Yo es que no lo dejé, nos lo comimos de inmediato, pero seguro que así está mejor.
Esta foto es del proceso y hecha con el iphone, es horrorosa. Luego ya se puede emplatar bonito…
¡Espero que las disfrutéis!
Ciao!