{cosas que le pasan a una madre de familia numerosa}

1 de mayo de 2014

Intendencia del hogar.


Intendencia.
1. f. Dirección, cuidado y gobierno de algo.
2. f. Distrito a que se extiende la jurisdicción del intendente.
3. f. Empleo de intendente.
4. f. Casa u oficina del intendente.
5. f. Cuerpo de oficiales y tropa destinado al abastecimiento de las fuerzas militares y a la distribución de los campamentos o edificios en que se alojan.

Intendente, ta.
(Del lat. intendens, -entis, part. act. de intendĕre, dirigir, encaminar).
1. m. y f. Persona que desempeña el cargo de jefe superior económico.
MORF. U. t. la forma en m. para designar el f. Elena es intendente.
2. m. Jefe de fábrica u otra empresa explotada por cuenta del erario.
3. m. En el Ejército y en la Marina, jefe superior de los servicios de la Administración militar, cuya categoría jerárquica está asimilada a la de general de división o de brigada.
4. m. Arg. y Ur. Jefe del gobierno del municipio.
5. m. Ec. Autoridad provincial de Policía.
6. f. coloq. desus. Mujer del intendente.
Fuente: Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.

Todos somos intendentes, aunque haya cosas del cargo que nos repateen. A mí, en esta época del año, el consabido cambio de armario. Lo he contado por aquí y cientos de veces en Twitter porque echo pestes, y me desfogo allí, en 140 caracteres que en ese momento se convierten en mi psicólogo inmediato. Pero hay que hacerlo, qué remedio, aunque no se note que lo hayas hecho, que esa es otra de esas cosas que me joroban, que NADIE note lo que hay detrás, vamos como si las cosas se hicieran solas. En esas tareas que odio hacer de la intendencia de casa, puedo incluir también el descongelar el congelador. Lo dejo taaan para el final que me ha ocurrido más de una vez el no poder abrir algún cajón de la cantidad de hielo que hay. Para otros será planchar o hacer la compra, cada uno tenemos nuestra cruz en esto de la intendencia del hogar.

Este año me he propuesto, en parte obligada por las circunstancias, a hacer una limpieza profunda de ropa de otras temporadas, porque me he dado cuenta que la ropa que guardo de unas para que la hereden otras pues no está en condiciones de ser heredada, porque las modas cambian, los gustos varían un poco, y al final esa ropa siempre volvía a la caja esperando que llegara su momento.




Y ese momento ha llegado, básicamente, porque con una mudanza en perspectiva me niego a trasladar cajas de ropa que sé que se quedarán ahí sin abrir por los siglos de los siglos, así que toca limpieza de primavera pero de las buenas. De tirar sin piedad, de querer tener un contenedor en la puerta de casa para ahorrarme los mil viajes al contenedor de ropa, y de querer montar un “yard sale” en el garaje y encima sacarle provecho a la limpieza, cosa que no descarto, por cierto, porque la cosa no se quedará sólo en la ropa, sino que se hará extensiva a muchos enseres que hay y que se van acumulando con la excusa de tener espacio o porque hacen un papel, pero en el fondo no me acaban de cuadrar.

Luego está la parte de querer ser rica para poder cambiarlo todo, hasta las cacerolas,  pero tendré que seguir jugando a la lotería.

Vida nueva, nueva vida.

Ciao!

















2 comentarios:

  1. ¿Mudanza? ¿A dónde vas? ¡Cuenta!
    Consejo: cuando hay que ordenar y tirar las cosas de otro, es mucho más fácil que con las propias. Así que aprovéchate de alguna/s amiga/s y que te ayuden en la limpieza. Mano de santo, por experiencia.

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  2. ¡Feliz desprenderse de todo! Seguro que te quedas nueva y las sensación en la nueva casa será aún mejor que si te llevarás todas esas cajas de almacenar. Ánimo.

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