{cosas que le pasan a una madre de familia numerosa}

13 de octubre de 2016

Good morning!


Good morning, Vietnam!!
Creo que nunca antes había empezado un post así, como lo hago en Twitter casi cada día. ¡Ya tardaba! Ya estoy por aquí de nuevo después de un parón demasiado largo. Entre otras cosas no me funcionaba el editor del blog offline, utilizaba Windows Live Writer, pero bueno, yo seguía “utilizándolo” y luego copiaba todo en blogger. Un rollazo, vamos, que no me facilitaba nada la vida para postear sino todo lo contrario, hasta que hoy he preguntado en mi amado twitter y me han recomendado uno nuevo y aquí estoy, estrenando openlivewiter. ¡Gracias, E.! También es cierto que el curso pasado fue agotador hasta la extenuación y no tenía ni fuerzas ni ganas para sentarme en el ordenador a escribir. Pero bueno, como la inspiración nos tiene que pillar trabajando, supongo que cuánto más escriba más cosas se me ocurrirá contaros, o eso espero. 

Tengo pendientes varias cosas desde hace meses y voy a enmendar esto rápidamente. Para empezar, como estamos al inicio del otoño y ya tenemos las rutinas diarias casi instaladas de nuevo, vengo a contaros yo mi última rutina de belleza, y a darle una voltereta a la vuestra. En realidad ya no es tan nueva, porque llevo con ella desde que la descubrí durante mi último viaje a Tokio, hace ya más de un año.

Con lo potinguera que soy (podéis ver aquí mis post de belleza pinchando aquí) me parece increíble que no hubiera descubierto el mundo de la cosmética asiática hasta hace solo un año, así que ¡no era tan potinguera como creía!, y lo que más siento sobre todo, es haberme perdido dos años de experiencia en este terreno. Pero es que claro, cuando llegas allí, con todo escrito en japonés, yo al menos no me atrevía a comprar ni pasta de dientes, no fuera a ser otra cosa. Pero bueno, para eso está el bendito internet y gente valiente que se atreve a probar cosas antes y contarlo, y Maite, una soriana que conocí en Tokyo gracias a mi amiga Anitta Ruiz y a las redes sociales, que para algunas cosas son estupendas. Quedamos a tomar un café, y bueno, hablamos de mil cosas y entre ellas, también le tocó a la cosmética japonesa. No es que no supiera de la existencia de marcas japonesas, que algunas muy conocidas llegan aquí, pero lo que desconocía eran sus rutinas de belleza, que es más importante que la marca de cosmética. Sí sabía que para las coreanas y japonesas el cuidado de la piel (y el parecer eternamente joven) es súper importante, pero no sabía que las cremas, mascarillas y demás son muy asequibles, se encuentran los productos en cualquier droguería, que la competencia es feroz, y marcas tan conocidas como Shiseido o Kanebo tienen segundas líneas de productos. De hecho, Japón, al menos, es un país donde el comprar es uno de sus mayores entretenimientos, con lo que introducir productos nuevos no cuesta mucho (lo contrario que aquí, vamos). Después de ese café con Maite fui directa a la droguería que me recomendó y llegué a casa con una bolsa desproporcionada de productos japoneses. Productos que se quedaron en la bolsa sellada hasta que llegué a España y pasé la aduana porque eran tax-free. ¡¡Me mordía las uñas viendo la bolsa ahí llenita de cosas que no podría probar en días!!

Ahora está muy de moda el tema de la cosmética asiática, pero yo os voy a contar mi experiencia de todo este año. Bien, pues investigando, descubrí que las japonesas utilizan un sistema de doble limpieza para la higiene facial, la columna vertebral del cuidado de la piel: Primero desmaquillan y luego limpian en profundidad. Porque no es lo mismo una cosa y la otra. La polución, la grasa de la piel, las células muertas no se eliminan con el desmaquillante. Entonces, ¿qué productos emplean? Primero para desmaquillarse emplean aceites, que arrastran cualquier resto de maquillaje y lo hacen además de una forma nada agresiva, se retiran con agua dejando la piel suave y nada tirante, y por supuesto sin rastro de maquillaje, incluida la máscara de pestañas, aunque sea waterproof.


Resultado de imagen de shiseido aceite limpiador
Yo utilizo este de Shiseido, Perfect Cleansing Oil, voy ya por el segundo bote y además de que me encanta, cunde muchísimo. Para retirarlo utilizo una manopla de microfibra que compré en Mercadona hace unos mil años y que ya no venden (señor Roig, vuelva a ponerla que es necesaria, por favor) y también tengo esta de Laconicum que va fenomenal y que empleo en todo el proceso, aunque no es necesaria la manopla, porque a continuación viene el segundo paso: la limpieza con “jabón”. Lo entrecomillo porque emplean espumas o jabones muy suaves, nada agresivos, que eliminan los restos de aceite e impurezas que puedan quedar en la piel. Ahora mismo utilizo este jabón detox de Laboratorios Babé, de su gama anti-ox. También uso la manopla de Glov para retirarlo todo, y a continuación vaporizo el tónico, que siempre desde que empecé a cuidarme la piel, es agua de rosas.


Limpiador Detox

Y hasta aquí el ritual nocturno, porque por la mañana, también hay que lavarse la cara con espuma o jabón, para retirar los restos de los productos que nos hayamos aplicado por la noche, y prepararla para la rutina facial de la mañana yo lo suelo hacer en la ducha directamente. También remato con un par de vaporizaciones de agua de rosas, yo utilizo la de Carla de Bulgaria, pero todos los productos que van después, tanto por la mañana como por la noche, los dejo para otra ocasión o sino este post sería interminable.

Para acabar, diré que no me costó mucho cambiar de rutina de limpieza porque las aguas micelares o las leches limpiadoras que empleaba (con algodoncitos para arrastrar) no terminaban de dejarme la piel LIMPIA con mayúsculas y tardaba mucho más tiempo en pasar el algodón y repasar mil veces de lo que tardo ahora. Aunque parezca larga de hacer, la realidad es que la doble limpieza son 2 minutos escasos, y el resultado no tiene NADA que ver. La piel está mil veces más limpia y menos dañada por el efecto de arrastre de los algodones por  por la piel, más oxigenada porque al aplicar el aceite y el jabón se masajea el cutis, y por lo tanto más preparada para los productos que le aplico después. Espero que mi experiencia os anime a probar este método, que no cambio ni cuando viajo. ¿Os animáis?

En próximos post os cuento tiendas online donde comprar muchos de estos productos y demás potingues que me pongo después.

Ciao! 





2 comentarios:

  1. Cuánto tiempo, Pili.

    (Con lo que me gustana mí los post sobre cosméticos. Pues desde hace un tiempo yo tambien utilizola doble limpieza. Soy de las que han caído en la tendencia de productos asiáticos, especialmente coreanos, pero luego se me pasó y volví a mis básicos, peeeeero me quedé con un producto maravilloso (sería alg así como lo que utilizas de Shiseido, pero de la marca Klairs: GENTLE BLACK DEEP CLEANSING OIL). Es fantástico:)

    Mira, me ha hecho gracia dejar por fin un comentario en un blog, hace tiempo que eso se ha perdido. Qué tiempos aquellos, ¿eh?

    ResponderEliminar
  2. Tomo nota de tus rituales de belleza. No sabía nada eso de la doble limpieza. Desde luego hoy puedo decir que no me acostaré sin saber algo nuevo

    ResponderEliminar

¡Gracias por hacer un apunte en el cuaderno!